jueves, 10 de agosto de 2017

Lo tenía todo en mi tierra

Justo cuando no había sino lo justo para comer estaba cumpliendo mis sueños o metas, siempre había querido estudiar dos carreras, y justo dos años después cuando estudiaba algo que me gustaba me estaba saliendo cupo para otra universidad estudiaría Educación de las Artes, pero había una importante decisión por tomar, una dictadura se aproximaba, una que no tendría pesar con mis quejas sobre el hambre que hasta ahora los Venezolanos estábamos teniendo, tenía quizás todo en mi casa o lo generalmente necesario, era una manera difícil de tomar las cosas pues si no me iba al país vecino Colombia ya no tendría chance de poder comer y ser libre, tendría que trabajar y alquilar una habitación con mi reciente pareja tres años mayor que yo, una vida dura nos esparaba llena de esperanzas en una tierra que no nos pertenecia con muchas probabilidades de ser deportados o simplemente de que nos negaran cualquier permiso de nacionalización en ella, tendríamos que ir a el país vecino trabajar algunos meses, para finalmente ir a nuestro destino la ciudad de Buenos Aires, en Argentina la nacionalidad de mi pareja el sitio donde el había nacido, quizás era un buen plan puesto a que había una universidad pública con una gran variedad de carreras en donde queríamos vivir, pero todo sonaba genial más para las fechas no contábamos con recursos económicos y seis meses después ya no seriamos recibidos tan generosamente como ahora los Colombianos lo están haciendo, tenía muchas dudas sobre irme, pero cada cadena de el presidente Maduro me dejaba sin aire y mirando el vacío... ¿Valdrá la pena quedarse? Quería que con todas mis esperanzas Estados Unidos viniera a poner presos a todos y cada uno de los opresores, pero lo veía al mismo tiempo un poco lejos, estaría una guerra bastante cerca de nosotros, porque las cosas no se pudieron quedar como siempre y listo. Así yo tendría tiempo de graduarme e irme arriesgándome, pero con un título de una carrera universitaria, y el colmo de la historia es que en otros países las carreras de mi país son consideradas inferiores, incluso mi bachillerato es algo que fácilmente cualquier Colombiano se lo puede pasar por el trasero sin problema alguno como si fuera una hoja de papel higiénico, porque ellos tenían mejor educación que nosotros, y claramente es cierto yo lo confirmo soy un ser de 19 años que no sabe multiplicar ¿Cómo ir en contra de lo que dicen cuando es la clara verdad? por ende yo no quería volver a ver los números más nunca en mi vida, así mi competencia seria algo en lo que soy buena, o lo que me permitió el sistema de mierda educativa que existe en mi país, desearía que todo esto fuera un mal sueño, pero no puedo negar el evidente hecho de que cada vez más la comida es deficiente, Dios no nos deja sin pan, sin embargo, lo que podríamos comer afuera del país con un sueldo mínimo es bastante distinto. 

Que diré cuando finalmente este fuera del país, tuve las oportunidades y mis sueños, pero cuando estaba a punto de acceder a ellos una dictadura me robo acariciar las perfectas líneas de la perfección en materia académica, no era un secreto que en menos de unos meses la constituyente que planeaban establecer restringía cualquier tipo de autonomía universitaria de manera que quedaría estudiando en una universidad del gobierno para la cual al mundo les vale un montón de mierda la firmita que certifica mi título, yo no soy nada para ellos en efecto y por ser Venezolana soy menos que nada.